Marta Foresti

"La respuesta a la inmigración no puede ser el control fronterizo"

MARTA FORESTI: EL BALANCE ECONÓMICO DE LAS MIGRACIONES

"Las políticas de control fronterizo están condenadas al fracaso", este fue uno de los mensajes que lanzó Marta Foresti, directora de Iniciativa de Movilidad Humana, en la conferencia "El balance económico de las migraciones" el martes 5 de noviembre en el Palau Macaya de Barcelona.

La conferencia, que fue moderada por el catedrático de economía, Josep Oliver, formaba parte del ciclo "Por un futuro intercultural" de la plataforma Re-City organizado por la Fundación Catalunya Europa junto con el La Caixa, el Club Roma y el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona y la Generalitat de Catalunya.

En su intervención, Josep Oliver, catedrático de economía aplicada en la UAB y codirector de Europe G, hizo un repaso a los movimientos migratorios de los últimos años en España y Cataluña. "Vivimos un proceso migratorio importante a finales de los años 90 por la falta de mano de obra y de jóvenes en el mercado laboral y, probablemente, ahora estamos ante otro proceso que parece inevitable". Oliver destacó que la inmigración es necesaria por motivos demográficos y por su aportación positiva al mercado laboral.

Según datos del Banco de España, el 40% del crecimiento del PIB entre 1997 y 2007 hay que atribuirlo a la inmigración. "Es indudable su contribución al crecimiento económico", afirmó Oliver, aunque "el problema es que fue un crecimiento, sin control ni planificación, alimentado por el boom de la construcción, que quebró y generó un empleo de poca cualificación y bajo valor añadido ". Así, durante la década 1997-2007, la construcción de viviendas se multiplicó por cinco y se pasó de construir 150 mil a 800 mil viviendas al año. La inmigración llegó a representar el 40% del nuevo empleo que se creó y en una década la población en España creció en 6 millones de habitantes, hasta alcanzar los 45 millones, aumentando así la demanda de consumo público pero también de empleo. Por ello, el catedrático de economía advirtió que "hay que regular estos procesos de crecimiento para no distorsionar el mercado de trabajo y no repetir los errores del pasado, ya que muchos trabajadores, migrantes y autóctonos, acabaron en el paro. Hemos ser capaces de conseguir una integración razonable, ya hemos visto que ha pasado en otros países cuando se produce una explosión sin control. La ausencia de políticas de inmigración hace que se creen estructuras artificiales poco realistas ".

La inmigración y el desarrollo siempre han ido de la mano.

Por su parte, la experta en movimientos migratorios, Marta Foresti, destacó que la inmigración "es un fenómeno que ha pasado a lo largo de toda la historia y que seguirá existiendo, ya que es un proceso natural y necesario para el desarrollo de los países. Siempre se ha producido una gran movilidad de los países pobres a los países ricos". Marta Foresti coincidió con Josep Oliver en que el balance económico y la aportación al PIB es muy positiva, pero lamentó que nos fijemos demasiado en los costes sociales y poco en las necesidades y capacidades de las personas migrantes. "Deberíamos intentar entender cómo son y no dejarnos llevar por visiones estereotipadas que no nos dejan ver la realidad. Tendemos a separar entre inmigrantes económicos y refugiados, basándonos en clichés, y nos olvidamos de otros grupos como las mujeres o los jóvenes".

Por ello, Foresti pidió no caer en debates polarizados, a favor o en contra de la inmigración, y que no se aborde el fenómeno sólo con "políticas de control fronterizo, que están condenadas al fracaso. La cuestión no es entre fronteras abiertas para todos o cerradas para la mayoría. Hay que abordar la cuestión en su conjunto y afrontar los problemas de toda la sociedad, sobre el futuro del trabajo, la sostenibilidad de los servicios básicos sociales, la movilidad o el cambio climático. Debemos buscar las soluciones desde un punto de vista más pragmático y menos político o ideológico".

Actualmente, el fenómeno de la migración tiende a la temporalidad y los desplazamientos son de duración más corta. Por ello, propone a los estados que se planteen medidas en función de esta realidad cambiante, del mercado laboral, las tendencias demográficas, los perfiles de los que quieren venir y de las necesidades de cada país, ciudad o territorio y las de sus vecinos ".

Las ciudades, clave en la acogida de las personas migrantes.

La directora del think tank europeo, Iniciativa de Movilidad Urbana, recordó que "la movilidad y la inmigración siempre han ido unidas, a veces fruto de una decisión y otras, de una necesidad. La diferencia, cuando hablamos de inmigración, es que hay una frontera en medio. Esta situación no es buena ni mala, simplemente forma parte de la naturaleza humana, y su impacto puede ser más positivo o negativo en función del contexto económico y político de cada momento".

Marta Foresti también habló de los jóvenes y las ciudades: "hay que entender que tradicionalmente los jóvenes siempre han ido a las ciudades en busca de nuevas oportunidades de trabajo, estudios, estilos de vida, para estar cerca de la familia o para huir de la pobreza ". En este sentido, "las ciudades siempre han funcionado como un hub de desarrollo económico y social para la inmigración", explicó la experta nacida en Italia y que trabaja en Londres. "En las ciudades, la mayoría de los que vivimos somos por naturaleza inmigrantes que venimos de todas partes". Por ello, es necesario que "las ciudades cooperen para trabajar en red de manera colectiva y menos politizada que los estados".

Más inversión en educación para combatir los prejuicios.

Sobre los prejuicios contra los migrantes, Foresti señaló que en el ámbito global el porcentaje de la inmigración no es tan alto como parece. Además, la mayoría de los desplazamientos se hacen en el ámbito local y regional, si bien la tendencia es cada vez ir a países más lejanos por razones económicas.

En cualquier caso, "no debemos caer en los discursos del pánico ante una supuesta invasión como propagan algunos políticos y medios de comunicación, que desgraciadamente explotan el miedo de los ciudadanos para sacar réditos electorales". Contra esto, Foresti considera muy importante la inversión en educación en beneficio de todos, sean inmigrantes o autóctonos. También cree que "hay que facilitar caminos legales para que nadie tenga que jugarse la vida escondiéndose dentro camiones, barcos o trenes para cruzar una frontera. Si los europeos podemos viajar de un país a otro, esto debería ser recíproco".

Por Foresti, cambiar esto depende de los gobiernos pero también de los ciudadanos que reproducen falsas creencias en torno a la inmigración. Una visión negativa que alimenta la extrema derecha, el ascenso de la que, según Foresti, no tiene que ver con la inmigración sino más bien con un problema relacionado con las desigualdades de la globalización, al que los políticos han añadido la cuestión de la migración para hacer creer que si cerramos el paso a la inmigración, nuestros problemas quedarán resueltos. Y eso es una mentira".

Precisamente, en la presentación de la conferencia, Jaume Lanaspa, presidente del Club Roma a Barcelona, ??destacó la inmigración como un hecho positivo frente los mitos contra los migrantes y, para evitar que arraiguen los prejuicios, pidió a las administraciones "que actúen con más transparencia y coordinación en las partidas destinadas a las ayudas sociales ". Por su parte, Josep Maria Vallès, vicepresidente de la Fundación Catalunya Europa, coorganizadora del ciclo de conferencias, hizo hincapié en el importante papel que pueden desempeñar las ciudades en la gestión de retos globales como la inmigración, la diversidad y la interculturalidad.

De hecho, las ciudades participan en el ciclo "Por un futuro intercultural" a través de la red Metropolis que agrupa a 132 grandes ciudades de todo el mundo, y especialmente con la colaboración de los ayuntamientos de Gavà, Santa Coloma de Gramenet y Sant Boi de Llobregat.